Chile, el nuevo paraíso mundial del surf.

6 Jun, 2018

Este año, en la costa chilena continental, se espera que se generen olas de más de 18 metros, las cuales podrían posicionar a Chile como uno de los mejores lugares del mundo para la práctica de surf.

Si bien Chile actualmente cuenta con una de las capitales mundiales del surf, Pichilemu, donde todos los años se organizan torneos de categoría internacional; esta temporada se espera que las marejadas generen olas de más de 18 metros, lo que posicionaría a nuestro país como uno de los paraísos de esta famosa práctica mundial.

Apenas se enteraron de la noticia, dos campeones en olas gigantes, el brasileño Rodrigo Koxa y el chileno Rafael Tapia, decidieron comenzar a rastrear lugares de la costa chilena, entre Arica y Chiloé, donde eventualmente podría formarse una ola de un tamaño sin precedentes para el surf, la que esperan correr y documentar.

Estos mismos surfistas fueron quienes descubrieron en 2010, en la Punta Docas de Pichicuy, caleta ubicada entre Papudo y Los Vilos, una ola de 18 metros con la que batieron el récord sudamericano.

Gracias a la apertura que tiene nuestro país hacia el océano Pacífico, la costa local se caracteriza por tener grandes oleajes provenientes de distintos lugares, como la zona del Pacífico Sur, Nueva Zelandia, Chile y la Antártica; la de Japón, Estados Unidos, Canadá y el Ártico, en el verano; y una tercera fuente de generación de olas, que son las tormentas producidas cuando hay mucho viento.

Y es precisamente donde se mezclan estos oleajes, en las sectores costeros con ciertas características como Punta de Lobos en Pichilemu o Punta Pichicuy, que se pueden encontrar olas de siete metros en su mayoría, algunas de hasta diez o doce metros e incluso otras que superan los veinte metros, casos que se dan cuando existe una obstrucción o en plena época de marejadas.

En este sentido, Koxa y Tapia están atentos a los pronósticos internacionales, los que pueden predecir las condiciones del mar hasta con dos semanas de anticipación gracias a los datos satélites y boyas en altamar. Entonces, si se dan las condiciones propicias en algún destino, viajarán directamente a ver si encuentran la gran ola y poder surfearla.