Claves para la observación de pumas en Chile

29 Mar, 2019

Si quieres vivir una experiencia en torno al “león chileno”, antes debes informarte bien sobre cuáles son las reglas elementales para hacer turismo “pumístico” en Torres del Paine, el parque de la Patagonia donde es posible avistar pumas en nuestro país.

Hace aproximadamente 5 años que comenzó a expandirse el turismo en torno a la observación de pumas en nuestro país, específicamente en el Parque Nacional Torres del Paine, una de las reservas nacionales más grandes e importantes de Chile, justamente debido a su biodiversidad.

Sin embargo, a pesar de que ya son cada vez más las agencias que ofrecen este servicio, quienes estén interesados en viajar hasta Puerto Natales, que está ubicada a solo 77 kilómetros del parque, deben informarse muy bien al respecto. No solo por el peligro al cual podrían verse expuestos, sino que también porque el puma es una especie protegida en Chile.

Hace más de diez años atrás, las instrucciones para avistar pumas se reducían a: “en caso de ver uno, jamás le des la espalda”, “procura parecer seguro e, incluso, intimidante” o “en caso de ataque, su punto débil es la nariz”. No obstante, hoy la lista de cosas que hay que hacer antes de partir una excursión se extiende bastante.

Gracias a un grupo de tres científicos que estudió el comportamiento de estos felinos para crear un instructivo que asegure que nadie corra riesgos, el cual fue publicado en el diario Las Últimas Noticias; te compartimos las recomendaciones que debes seguir si quieres embarcarte en esta experiencia.

1. Mírale las orejas

La mayoría de los pumas que ven a un humano a 200 o 300 metros, se levanta del lugar donde están descansando y se va. Cuando alguien se anima a acercarse más, está bajo su propia responsabilidad y debe saber que algunas especies toleran más cercanía, sin embargo hay que estar atentos a los cambios de comportamiento del animal.

Según Pía Vergara, fotógrafa con 15 años de experiencia rastreando estos animales, cuando un puma echa las orejas para atrás, está dando una señal de advertencia: “Un felino con las orejas para atrás está asustado. No se puede fijar una distancia mínima, porque no todos los pumas son iguales. Cada uno tiene un comportamiento diferente. Son similares, pero hay tímidos y hay cancheros”, explica.

2. No creas en su falsa pasividad

Los especialistas recomiendan no confiar en un puma cuando se le ve echado sobre una roca o tomando sol, porque es muy probable que se esté mostrando como si estuviera descansando cuando realmente está muy atento a lo que estamos haciendo. Al igual que otros felinos, el puma duerme de día y puede parecer calmado cuando está muy molesto por los humanos rondando.

“Si el puma está durmiendo y levanta la cabeza, eso ya es molesto para ellos, porque son sus horas de sueño. Imagínese lo que pasaría si alguien le hiciera eso a usted. Por esto, este es un turismo guiado y no es para personas que se salen del camino para mirar pumas por su cuenta”, explica José Luis Cabello, veterinario del Centro de Estudios del Cuaternario (Cequa).

3. Caminar callado

Las personas bulliciosas ponen muy nerviosos a los pumas. Es lo que declara Beatriz Zapata, veterinaria y coordinadora de la Unidad de Etología y Bienestar Animal de la Universidad Mayor. “Cuando un puma está nervioso, sus reacciones pueden ser muy erráticas”, explica.

Por otro lado, el grupo de turistas debe estar siempre cohesionado y jamás dividirse, ya que esto es más disuasivo para el puma en caso de encontrarlo nervioso o con ganas de atacar.

4. No agacharse ni correr

La misma veterinaria Beatriz Zapata recomienda no agacharse para sacarle una foto a un puma, ya que éste podría confundir a un humano con una presa. Tampoco hay que correr, porque sucede lo mismo.

“Este turismo no es para niños, porque estos tienen un tamaño similar al de las presas del animal y corren erráticamente, como las presas heridas. El puma no quiere cazar gente, pero se puede confundir”, sentencia el veterinario José Luis Cabello.