Cucao, Chiloé: Un lugar encantado

26 Feb, 2019

A una hora de la capital provincial Castro, se encuentra un imperdible del sur de Chile, que conecta con la naturaleza siempreverde de la zona, así como también con antiguas costumbres en torno a la pesca y la recolección de mariscos. El mayor consejo: dejarse encantar.


Si has viajado hasta la Isla Grande de Chiloé, probablemente sientas ganas de regresar. Es que aquí todo resulta encantador: los paisajes, las leyendas, la gastronomía, los habitantes y su particular forma de ser; esa que te invita a pasar a su casa, sentarte junto al fogón, comer un plato típico chilote y, por supuesto, volver. Siempre.

Ya sea tu primera vez aquí o no, en esta oportunidad te invitamos a viajar dentro de la misma isla con dirección al oeste, tomando la ruta W-80 hasta la altura de Chonchi para luego continuar por el camino que bordea el majestuoso lago Huillinco y llegar hasta la localidad de Cucao, donde encontrarás alojamiento y muchas actividades para hacer durante tu estadía.

Comienza por internarte en la playa que, con 20 kilómetros de extensión, es el escenario ideal para tomar fotografías al más puro estilo de la ciencia ficción. Al estar ubicada en medio de la bahía y rodeada de los cerros Deñal y Pirulil, es un lugar que te inspira a correr, saltar y, si eres muy valiente, a poner los pies en las frías aguas. Todo, con el Pacífico de fondo.

De costumbres y leyendas huilliches

Cuando el famoso biólogo naturalista Charles Darwin viajó en 1834 a la isla de Chiloé y luego, basándose en su flora y fauna, creó la teoría más grande sobre el origen humano, Cucao era una aldea mayoritariamente huilliche, dedicada a la pesca y la recolección de mariscos, entre otras tradiciones que aún conservan algunos habitantes de la zona.

Es el caso de las mariscadoras de machas o “macheras”, que podrás ver a la orilla de la playa y que, basándose en la cosecha y captura de las especies de manera artesanal, se meten a diario a las gélidas aguas del Pacífico, con chaqueta de agua, calzas y calcetines, incluso en pleno invierno, para recolectar uno a uno los productos del mar.

Los mismos mariscos se pueden degustar en algunos de los restaurantes ubicados a lo largo del camino que va desde la entrada del pueblo de Cucao hasta la iglesia Chanquin, donde se unen los cursos de la laguna Huelde y el río Cipresal. Machas a la parmesana, empanadas de machas y pulmay o curanto en olla, son sólo algunas de las preparaciones disponibles.

Un clásico paseo de Cucao es el que te lleva unos 30 minutos hacia el sur, exactamente al sector de Pirulil para visitar el Muelle de las Almas, una construcción que permite obtener una espectacular vista de los acantilados de la bahía y al cual se puede llegar después de dejar el auto en el estacionamiento y caminar una hora.

Dice la leyenda que, cuando una persona muere, llega hasta aquí para que un ser mitológico lo traslade hasta la otra orilla, donde está el mundo espiritual y concurren todas las almas de los seres humanos, animales y vegetales. Anímate a visitar el muelle para escuchar el ruido del mar y quizás el canto lúgubre de los “muertos que piden balseo para ir al más allá”.

De trekking en el parque nacional

Cucao también es conocido por el Parque Nacional Chiloé, donde se puede encontrar todo lo que un viajero busca: hermosos ríos rodeados de bosques para navegar, extensas playas como la del sector Cole Cole y distintos senderos que permiten apreciar la gran diversidad de flora que aquí existe.

Si quieres comenzar por un tramo de duración promedio y nivel intermedio, dirígete hacia el norte por el sendero que comienza en Chanquín y termina en Cole Cole, el que te llevará hasta la hermosa playa de este nombre, ubicada más arriba de Punta Huentemo, donde se puede pescar o realizar caminatas y cabalgatas.

Desde este punto dirígete al bosque de Anay, un poco más al norte, para conocer un bosque típicamente costero. Acá, lo mejor es que consideres alojar si quieres continuar más días con la expedición. Para esto, hay alternativas de camping y refugio de la Conaf en la misma playa de Cole Cole.

No te vayas sin visitar Abtao, donde desemboca el río del mismo nombre y se puede conocer la más grande diversidad de flora autóctona del parque. Ubicado en el sector norte de éste, aquí sólo es posible acceder a pie si eres un deportista profesional, o en auto -idealmente de tracción 4x4- viajando desde la ciudad de Castro.

Esta ruta va en dirección oeste hasta la localidad de Llau Llao, donde se debe encontrar el puente Puchagrán para cruzar el río Chilcón. Al otro lado de éste, el camino continúa otros 12 kilómetros hasta el fundo Pichihue que, luego de andar 2 horas, conecta con el territorio norte del parque nacional y bienvenido a Cucao otra vez.