¡Intérnate en un bosque y descubre su fauna nativa!

13 Jul, 2018

Chile está de moda: Vacaciones de invierno 2018/ Nieve, olas, viñas y muchos más. Nuestro país es un destino deseado: ¡No te lo pierdas!

Si eres amante de los animales, esta nota es para ti, pues buscamos algunos de los paisajes más accesibles del sur de Chile para avistar aves, reptiles y uno que otro mamífero. Todo, en el corazón del bosque.

Los lluviosos bosques del sur no son sólo lugares de conservación de la flora local, sino que los hábitats de cientos de animales que, algunas veces, se dejan ver, sobre todo si te preocupas de andar en solitario o caminar muy silenciosamente.

En la actualidad, hay cada vez más espacios de conservación y empresas turísticas que prestan exclusivamente el servicio de avistamiento de aves y animales, sin la necesidad de pagar grandes sumas de dinero. Sólo se exige a las personas realizar la actividad de manera seria y responsable.

Así que agarra tus zapatillas de trekking, una capa de agua y tu cámara de fotos para capturar a las distintas especies en pleno. Si decides ir solo, prepárate bien, evita cualquier tipo de intervención, mantén una distancia prudente y nunca toques ni alimentes a los animales: Sólo está permitido mirar y maravillarse.

Selvática riqueza

A 28 kilómetros de Valdivia, en plena Cordillera de la Costa, se encuentra uno de los bosques más frondosos de Chile, lo que se debe a la mezcla de altura y proximidad con la costa. Conocida como selva húmeda valdiviana, ésta representa una de las mayores diversidades de flora y fauna en Sudamérica.

El primer sitio recomendado de esta zona es el Parque Oncol, transitable sólo por sus miradores y senderos. Ubicado al borde del cerro del mismo nombre y a sólo 27 kilómetros de la ciudad, acá vas a encontrar actividades al aire libre como canopy y talleres temáticos como el próximo Retiro de Invierno, programado para el fin de semana del 28 y 29 de julio.

Créditos: Parque Oncol

En este lugar de conservación, que ha sido visitado por decenas de científicos, podrás avistar aves como el chucao, el hued hued, la torcaza, el rayadito, el picaflor y el carpintero grande. También anfibios como la rana de Darwin y la de hojarasca, más factibles de encontrar en los sectores y pasarelas cercanas a las variadas especies de helechos.

Con una extensión de 2.481 hectáreas, el parque es también refugio de mamíferos como pumas, pudúes, zorros y monitos del monte, siendo estos últimos los más posibles de ver.

Si viajas cerca de 2 kilómetros en dirección al Océano Pacífico, hacia la zona noroeste del Oncol, encontrarás la Reserva Natural Pilunkura, donde el reconocido guía y naturalista Pascual Alba, lidera la observación de fauna en la zona.

En su empresa del mismo nombre de la reserva, pueden coordinarse avistamientos de mamíferos como lobos, delfines y ballenas, aunque más factibles de mirar en otoño y primavera. Lo que sí puede hacerse durante todo el año, es reservar el servicio de “bird watching”, o la observación de aves a través del bosque y playa de Pilolcura.

Esta visita incluye lentes, guías de campo y un telescopio adaptado con una cámara fotográfica para proyectar mejor las imágenes a los turistas, a quienes se les recomienda cargar ropa y zapatos adecuados para el trekking, así como también cámara propia, agua potable y protección para los días despejados, como sombrero y lentes de sol.

De alerces y araucarias

Partiendo desde Valdivia, los parques nacionales que te vamos a recomendar están a la misma distancia de esta ciudad, sólo que uno yendo hacia el norte y el otro en dirección al sur. Son el Conguillío y el Alerce Andino, que te permiten recorrer hermosos bosques de araucarias y alerces, respectivamente.

Si visitas el primero, podrás llegar hasta lugares con especies de araucarias de hasta 1.200 años y, considerando que un ejemplar alcanza la madurez a los 200 años de vida, así como su característica forma de “paraguas” a los 500, es éste, después del alerce, el segundo árbol más longevo de Chile.

Aquí, donde la araucaria es ama y señora, convive la más variada especie animal. Desde mamíferos predadores como el puma y el zorro, casi imposibles de avistar, hasta el quique (especie de comadreja) y la guiña, un gato salvaje. Entre las aves, destacan los patos, cóndores, traros y torcazas.

Para organizar una expedición de avistamiento, te sugerimos contactar a uno de los mejores guías de la zona a través del Fanpage de su agencia de turismo.

Por su parte, el Parque Nacional Alerce Andino cuenta con bosques de alerce, entre los que pueden encontrarse especies de hasta 50 metros de altura. Aquí, se conservan árboles que han cumplido 3.870 años, gracias a que crecen en suelos extremadamente húmedos y en altura, exhibiendo un tronco incluso mayor a los 4 metros de diámetro.

Este privilegiado lugar es la casa de mamíferos como el pudú, el zorro gris, el chingue y el monito del monte, siendo las aves las más fáciles para avistar: El cóndor, el carpintero negro, el hued hued, el martín pescador, el peuco, el pato real, el caiquén, el cachudito y la torcaza.

Quienes comandan las expediciones en la región son los profesionales de Trails of Chile, quienes llevan años trabajando en la observación de flora y fauna del Alerce Andino.

Bonus track: Animales australes

Siguiendo con la ruta de los bosques del sur y sus animales, no podíamos dejar de lado la Patagonia, aunque sea sólo en sus inicios geográficos, por ahora.

De una belleza escénica significativa, el Parque Nacional Chiloé se encuentra en medio de la Isla Grande y emplazado en plena Cordillera de la Costa, lo que le atribuye condiciones únicas de conservación.

Conocida también como selva húmeda costera (condición que se da, sobre todo, en el sector de Chepu), aquí pueden encontrarse especies endémicas como el zorro chilote, el pudú, y las nutrias marinas y de río. En cuanto a las aves, es posible observar el concón, rayadito y diuca isleños, y también especies de garza cormorán, carpintero y pilpilén austral.

Cercano a este lugar, podrás encontrarte algunos humedales donde, si te quedaste con ganas de conocer más la fauna local, de seguro avistarás aves. Te sugerimos el de Refugio Pullao, ubicado a 78 kilómetros del parque.

Aquí, además de alojar, podrás bajar por pasarelas hasta un par de miradores con binoculares y ver cisnes de cuello negro, zarapitos y patos cuchara. Si tienes suerte, también te encontrarás con colonias de flamencos que, justo a mitad de año, llegan desde Torres del Paine a anidar.