Pinte, Huasco Alto: Un destino jurásico

22 Feb, 2019

Conoce un lugar mágico en el Desierto de Atacama, donde la tierra se cubre de hermosos tonos del ocre al violeta, y atesora vestigios marinos de hace 200 millones de años. Todo, a sólo una hora y media desde la ciudad de Vallenar.


Fuente: Copesa

En la zona sur de la región de Atacama, exactamente a 93 kilómetros al este de Vallenar, se encuentra el pequeño poblado de Pinte, donde viven cerca de 40 habitantes, varios descendientes diaguitas, a lo largo de una estrecha quebrada ubicada en medio de formaciones geológicas multicolores.

Donde se concentra la mayor cantidad de sus viviendas, también está la capilla Nuestra Señora de la Merced, el Museo de Pinte, un jardín comunitario y una que otra casa que las artesanas ocupan para juntarse a tejer en antiguos telares de patio: mantas, ponchos, frazadas y bolsas con lana de cordero.

Sin embargo, lo más atractivo de este destino es su paseo al valle de la Quebrada de Pinte, el que se toma en dirección al pueblo de San Félix, hacia el oeste, pasando por un tramo del Sendero de Chile, que incluye a ambos poblados en un recorrido a pie que dura hasta dos días. También se puede realizar en menos tiempo, como recomendamos a continuación.

Camino al Jurásico

Cuando emprendas el viaje hacia la Quebrada de Pinte, recuerda andar sólo por caminos, y senderos establecidos, así como también no recoger restos arqueológicos o rocas que encuentres a tu paso, ya que éstos están protegidos por la Ley de Monumentos Nacionales. Sigue la misma ruta que hacen los lugareños para acarrear su ganado junto al río Tránsito.

Mientras más te alejes del pueblo, los tonos de los suelos irán pasando de rojos a otros tonos púrpuras mezclados con zonas de pasto y árboles frutales como el naranjo y el tamarugal. Sigue más al oeste y podrás ver incluso cómo las laderas montañosas varían del ocre al violeta. Cuando hayas recorrido aproximadamente una hora y media, ya debieras encontrar los primeros fósiles.

Hace unos 200 millones de años atrás, en pleno Período Jurásico, esta zona estuvo cubierta por mar, por lo que en la actualidad aquí pueden verse cientos de restos paleontológicos que indican que aquí hubo vida marina, siendo un tesoro histórico y natural invaluable.

Si buscas un tour guiado por la zona, la empresa Chulengo Atacama creó el Circuito Pinte Mágico, el que ganó el premio Más Valor Turístico 2017 que entrega Sernatur y permite acampar en el sector del refugio que tiene la quebrada, incluyendo atractivos como la visita al embalse Santa Juana y una clase introductoria al sistema solar para observar el cielo de noche.

Entre el museo y otros pueblos prehispánicos

El patrimonio de Pinte también se puede apreciar en el museo del pueblo, ubicado al lado de la capilla Nuestra Señora de la Merced, reúne los fósiles petrificados que fue juntando el lugareño Gabriel Rivera gracias a la asesoría de un científico alemán, que llegó en 1989 hasta aquí a hacer un estudio sobre el tema.

Si bien actualmente está prohibido sacar fósiles de la tierra, en su oportunidad fueron los mismos vecinos de Pinte que vieron la importancia de mostrar su patrimonio al mundo y, con la ayuda del municipio de Alto del Carmen y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, levantaron el museo que hoy es visitado por todos quienes llegan a hacer turismo al pueblo.

La muestra está dividida en los distintos períodos históricos que ayudaron a ubicar estos vestigios en alguna de las tres salas con que cuenta el museo, que además incluye la exhibición de fotografías de otros hitos de Pinte como La Pirámide, un cerro natural que brota del suelo con unas paredes lisas y otras geométricas.

A 13 kilómetros hacia el norte de Pinte, se encuentra El Tránsito, el mayor poblado del valle, que destaca por haber sido parte de la Ruta de los Españoles (1660) cuando se entregaron las primeras mercedes de tierra. Es, junto a Alto del Carmen, una de las localidades que hay que visitar si estás de vacaciones en la zona.

Si vas a El tránsito, conoce su plaza y tranquilos jardines que conservan el sistema de riego prehispánico a través de acequias. También la iglesia Nuestra Señora del Tránsito y la avenida principal, que aún tiene el diseño original del antiguo poblado colonial. Desde aquí, recorriendo 33 kilómetros hacia el sur este, se encuentra otro pueblo destacado, Conay.

Ubicado en la confluencia de los ríos Conay y Chollay, en este lugar es posible bañarse en pozas naturales de agua, así como organizar expediciones a caballo en dirección a la cordillera de Los Andes e incluso compartir con las comunidades rurales que viven de la agricultura y ganadería caprina.