Principales mitos de los autos eléctricos: lo que realmente debes saber
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A medida que los autos eléctricos comienzan a ganar presencia en las calles, también aparecen muchas preguntas entre quienes aún no han tenido la oportunidad de convivir con esta tecnología. Algunas dudas son completamente válidas, pero otras nacen de mitos o de información incompleta.
¿Son realmente muy caros? ¿Se puede cargar bajo la lluvia? ¿Qué pasa con la batería con el paso del tiempo? Aquí revisamos algunos de los mitos más comunes sobre los autos eléctricos y qué tan ciertos son.
“Los autos eléctricos son demasiado caros”
Uno de los mitos más extendidos tiene que ver con el precio de compra. Si bien es cierto que muchos modelos eléctricos tienen un valor inicial más alto que sus equivalentes a combustión, el análisis no se limita solo a ese factor.
El costo de operación suele ser considerablemente menor. La electricidad para recorrer un kilómetro es más barata que el combustible, y además estos vehículos requieren menos mantenciones, ya que no tienen elementos como aceite de motor, filtros de combustible, bujías o sistemas de escape.
Cuando se considera el costo total de uso a lo largo de varios años, la diferencia puede reducirse de manera importante. En algunos casos, incluso puede resultar más conveniente en el mediano plazo, especialmente para quienes recorren muchos kilómetros al año.
Y en el último año han llegado modelos de autos eléctricos que cuestan menos de 15 millones de pesos, lo que los vuelve muy competitivos.
“Si llueve me puedo electrocutar”
Este es uno de los temores más frecuentes, pero en la práctica no representa un riesgo real.
Los autos eléctricos están diseñados con estrictos estándares de seguridad. Tanto las baterías como los sistemas de alto voltaje están completamente sellados y aislados del exterior.
Los conectores de carga también incorporan múltiples sistemas de protección que impiden el paso de corriente si el sistema no detecta una conexión segura entre el vehículo y el cargador.
Por esta razón, cargar un auto eléctrico bajo la lluvia es tan seguro como usar cualquier otro artefacto eléctrico diseñado para exteriores.
“Si cargo la batería muy seguido se va a dañar”
Otro mito habitual es que cargar la batería con frecuencia puede reducir drásticamente su vida útil.
Las baterías de los autos eléctricos utilizan sistemas avanzados de gestión electrónica que controlan la temperatura, la potencia de carga y el nivel de energía almacenada. Estos sistemas están diseñados justamente para proteger la batería y optimizar su durabilidad.
Además, la mayoría de los fabricantes ofrece garantías para las baterías que suelen cubrir entre ocho y diez años o alrededor de 150.000 kilómetros.
Como ocurre con cualquier batería, existen prácticas que ayudan a prolongar su vida útil, como evitar descargas extremas o exposiciones prolongadas a temperaturas muy altas, pero cargar el vehículo con frecuencia no representa un problema.
“La batería se puede sacar y cambiar fácilmente”
A diferencia de lo que ocurre con la batería de un auto convencional, la batería de un vehículo eléctrico es un componente estructural del vehículo. Se trata de un sistema complejo compuesto por múltiples módulos y sistemas de control electrónico, instalado generalmente en la parte inferior del vehículo para mejorar el centro de gravedad y la seguridad.
Por esta razón, no está diseñada para ser retirada o intercambiada fácilmente como una batería tradicional. En caso de necesitar una reparación, lo habitual es intervenir módulos específicos o realizar el trabajo en servicios técnicos especializados.
Además, con el avance de la tecnología, se espera que las baterías mantengan una vida útil prolongada, muchas veces superior al ciclo de uso promedio del vehículo.
“No alcanza la autonomía para salir de la ciudad”
La autonomía es otra de las dudas más frecuentes entre quienes evalúan un auto eléctrico.
Hace algunos años, la autonomía de muchos modelos era limitada, pero la tecnología ha avanzado rápidamente. Hoy es común encontrar vehículos que superan los 400 o incluso 500 kilómetros con una sola carga.
Esto permite realizar sin problemas trayectos cotidianos, viajes interurbanos e incluso escapadas de fin de semana, sobre todo considerando que poco a poco va aumentando la red de carga en puntos turísticos como hoteles o restaurantes de zonas como Colchagua, Valle de O’Higgins o del Elqui.