Industria sostenible

Leyes, incentivos e infraestructura que están impulsando la electromovilidad

Leyes, incentivos e infraestructura que están impulsando la electromovilidad

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Si bien hace dos años la adopción de vehículos eléctricos en Chile era prácticamente marginal, hoy el escenario ha cambiado de forma significativa. El alza sostenida en el precio de los combustibles, la implementación de normativas como la Ley de Eficiencia Energética y una red de carga en constante expansión que ya permite desplazarse con mayor tranquilidad a lo largo del país están impulsando un cambio concreto.

Así, la electromovilidad en Chile deja de ser una promesa a futuro y comienza, por fin, a consolidarse como una alternativa real, accesible y cada vez más presente en la vida cotidiana.

En la práctica, esto se traduce en más modelos disponibles, mayor presencia de electrolineras y una hoja de ruta clara impulsada por el Estado.

Meta país: el 2035 como punto de inflexión

Uno de los pilares de este proceso es la Estrategia Nacional de Electromovilidad, que establece una meta ambiciosa: que al año 2035 el 100% de las ventas de vehículos livianos y medianos sean cero emisiones. La estrategia va aún más lejos, extendiendo esa exigencia también al transporte público buses, taxis y colectivos, lo que amplía el alcance real de la transición.

Este objetivo no solo busca reducir las emisiones contaminantes, sino también transformar la matriz energética del transporte, uno de los sectores con mayor impacto ambiental en el país.

A esto se suma la meta de electrificar el transporte público, donde Chile ya ha mostrado avances concretos y destacados a nivel mundial. Santiago cuenta hoy con más de 3.500 buses eléctricos en operación alrededor del 55% de su flota total, consolidándose como la ciudad con la mayor cantidad de buses eléctricos del mundo fuera de China.

Ley de Eficiencia Energética de Chile: el marco regulatorio

Promulgada en febrero de 2021, esta ley establece estándares y obligaciones para mejorar el uso de la energía en distintos sectores, incluido el transporte.

En el ámbito automotriz, introduce medidas como la obligación de informar el rendimiento energético de los vehículos nuevos, lo que permite a los consumidores comparar de manera más transparente aspectos como consumo y emisiones.

Además, promueve una mayor eficiencia en flotas de empresas y organismos públicos, incentivando indirectamente la incorporación de tecnologías más limpias, como los vehículos eléctricos e híbridos.

Si bien desde la industria automotriz se han planteado desafíos y oportunidades de mejora en su implementación, la ley representa un paso clave para ordenar el mercado y avanzar hacia una movilidad más sustentable.

Infraestructura de carga: de la ansiedad a la planificación

Uno de los principales temores al momento de pensar en electromovilidad es la disponibilidad de carga. Sin embargo, la red en Chile ha crecido de forma importante en los últimos años.

Chile se encuentra en una etapa de expansión acelerada, combinando infraestructura pública y privada en todo el país. Según datos de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), el país superaba los 1.170 cargadores públicos hacia mediados de 2025, cifra que sigue creciendo. Al sumar puntos de acceso público en propiedad privada como centros comerciales, estacionamientos y bencineras el total nacional se acerca a los 2.000 puntos, con proyecciones que apuntan a continuar expandiéndose.

En este escenario destacan actores como Copec Voltex, que lidera el despliegue de carga rápida en carreteras, y Enel X Way, con una red robusta tanto para usuarios particulares como flotas, mientras que plataformas como KiCar facilitan la planificación de rutas al integrar múltiples puntos de carga.

Pese a este avance, la infraestructura sigue concentrándose de manera muy marcada en la Región Metropolitana donde se ubica cerca del 77% de los cargadores públicos, lo que refleja el desafío pendiente de avanzar hacia una cobertura más equitativa a nivel nacional.

¿Está Chile preparado?

La respuesta depende del uso. Para un escenario urbano, con acceso a carga domiciliaria o puntos cercanos, la electromovilidad ya es totalmente viable. Para viajes largos, la planificación sigue siendo clave, aunque cada vez con más opciones disponibles.

Lo cierto es que el país ha avanzado en los tres pilares fundamentales: regulación, infraestructura y oferta de productos. Y aunque aún existen desafíos, especialmente en acceso y costos, la base para el crecimiento ya está instalada.